Historia
El Grupo Cambuci es, orgullosamente, una multinacional 100% brasileña y construye su historia con mucho coraje, dedicación, esfuerzo y trabajo - características típicas de los brasileños y que continúan siendo los pilares de la compañía en la búsqueda continua de mejores resultados y en la ampliación de su territorio de actuación, tanto en Brasil como en el exterior.
Todo empieza en 1945, cuando los hijos de Assibe - Victório, Eduardo, Mario y Ernesto Estefano - aún jóvenes, pero con mucha fibra y actitud emprendedora, compraron el porcentaje de sus tíos y fundaron, oficialmente, la “Malharia Cambuci S/A”, una empresa de confección de artículos de vestuario masculinos y femeninos localizada en el barrio de Cambuci, en São Paulo.
Poco menos de 25 años después, en 1968, los hermanos Eduardo, Ricardo y Roberto Estefano, hijos de Eduardo y nietos de Assibe, asumieron la empresa, luego que su tio Victório se jubilara. Esta mudanza inicia un nuevo y promisorio ciclo en la compañía, que pasa a dedicarse al mercado deportivo.
En 1970, Cambuci creó la marca “Penalty” y lanzó productos para la práctica de fútbol. Consiguiendo un gran éxito, algunos años más tarde, Cambuci transfirió su producción para las afueras de la ciudad de São Paulo, en un complejo de fábricas creado para atender a todo el mercado brasileño. En seguida, firmó su primer gran contrato con el club “São Paulo Futebol Clube”. La década de 70 fue un período de gran crecimiento para la empresa.
En 1979, Cambuci, con la marca Penalty, firma una sociedad con la Confederación Brasileña de Fútbol Sala (CBFS), que recién acabaría de nacer. Por más de 20 años, constantes inversiones en esta modalidad confirmarían a Penalty como una marca para el profesional íntimamente ligada al universo de fútbol, en sus diversas modalidades. Empezaba, en este momento, la internacionalización de la marca Penalty.
Antes de 1985, Cambuci se torna el mayor fabricante brasileño de Pelotas. En este período, se transformó en una sociedad por acciones de capital abierto y adquirió los derechos para la fabricación de los calzados de la marca Asics y además raquetas y pelotas para tenis Wilson y Doonay. Absorbiendo, a partir de esto, experiencia y tecnología que le permitieron avanzar al padrón internacional de sus productos.
Siguiendo el camino de la internacionalización, en los años 90 Penalty consolida su presencia en América del Sur, transformándose en la marca oficial de las principales federaciones y confederaciones en diversas modalidades deportivas.
Como resultado de estas inversiones, la marca pudo haber funcionado como "amuleto" e hizo parte de la conquista del bicampeonato de la Copa Libertadores de América y del Mundial Inter clubes con el equipo São Paulo Futebol Clube, en 1992 y 1993. Dos años después, en 1995, fue la vez de ser campeón de la Copa Libertadores de América con el equipo Grêmio de Football de Porto Alegre, y vice campeón en el Mundial Inter clubes. Además de todo esto, se consagró pentacampeona mundial (82, 85, 89, 92, 96) con la Selección Brasileña de Fútbol sala, dejando a esta modalidad cada vez más prestigiada en todo el mundo.
Aun en la década de los 90, la explosión del consumo de material deportivo estimula a Cambuci a invertir cada vez más en el crecimiento de la marca Penalty. Por otro lado, la recién abertura del mercado brasileño a las importaciones provoca la entrada de innumerables marcas deportivas internacionales, dejando al consumidor más exigente.
Estos acontecimientos fueron encarados como un desafío. En tres estados brasileños, São Paulo, Bahia y Paraíba, fábricas modernas fueron inauguradas, líneas de productos ampliadas, nuevas tecnologías desarrolladas en pelotas, calzados, confección, equipamientos y accesorios, además de inversiones estratégicas aplicadas al sector deportivo. Con esto, Cambuci mantuvo su competitividad en el mercado nacional y se afirmó en el mercado internacional, llevando la marca Penalty para diversos países en toda América, Ásia y Europa.
En 1998 fue fundada Penalty Argentina, la primera filial fuera de Brasil y que hoy tiene presencia masiva desde Missiones a Ushuaia, siendo una de las principales marcas argentinas de fútbol.
Para asegurar la estrategia de ampliación de su presencia en el universo deportivo, Cambuci lanza, en 2005, la marca Stadium, complementando el extenso portafolio de productos de la empresa. Buscando acompañar el ritmo de crecimiento acelerado de la economía nacional y la migración económica de las clases C, D y E, la marca Stadium se presenta como una nueva opción para la adquisición de productos deportivos, a través de la excelente relación costo por beneficio ofertada en sus materiales.
En 2008, Cambuci inicia internamente un importante proyecto de planeamiento para reposicionar la marca Penalty y en 2011, luego de tres años de investigación e inversiones, presenta su nuevo direccionamiento estratégico, amparado en la legitimidad de ser la única marca genuinamente brasileña de fútbol. Este reposicionamiento, con foco en una nueva y audaz identidad visual, en la reformulación completa del portafolio de productos, en la estructuración para la excelencia en la prestación de servicios y en el fortalecimiento de la marca en el mercado internacional; tiene por objetivo preparar de la mejor forma posible la marca Penalty para los próximos años, manteniendo la marca como uno de los mayores exponentes del deporte nacional.
Hoy, Cambuci S/A está presente en 14 países, entre ellos: Argentina, Chile, Japón y España – en este último donde se acaba de instalar una oficina, que servirá como un brazo para alcanzar el resto del mercado europeo. Para atender una demanda cada vez mayor, cuenta con instalaciones que atienden los más exigentes padrones internacionales y producen materiales deportivos que son exhaustivamente testados en laboratorios propios y principalmente, por atletas profesionales. Este enorme cuidado garantiza la confianza de las principales confederaciones y federaciones deportivas del mundo.
Consciente de su papel en las sociedades donde actúa, el Grupo Cambuci emplea, solamente en Brasil, aproximadamente tres mil empleados directos, que son instruidos y cuentan con toda la asistencia necesaria para la mejor práctica de sus funciones. Como empresa con mucho interés en la ciudadanía, apoya a diversos proyectos sociales, ofreciendo oportunidades a las personas menos favorecidas.
Una historia escrita a través del apoyo incondicional al deporte, es así que Cambuci, a través de sus marcas Penalty y Stadium, mantiene su trabajo, consciente de que la mejor forma de celebrar el pasado es manteniendo el foco en el futuro.


